Terrorismo estatal


Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos

Porque el cielo es más lindo cuando llega un día así,
y si has visto la tele, puede ser que ya cachís
por qué andan tan contentos de Punta Arenas a Visviri:
Es que hubo una noticia…¡Pato Aylwin se murió!

Porque morirse viejo y libre es el sueldo del traidor,
porque se nos fue dejando su legao ‘e represión,
porque muriéndose la perra, esta leva se quedó,
por tanto robo, tanta muerte…¡menos mal que se murió!

CORO:

¡Pato Aylwin se murió! (oho)
¡Caleta se demoró!
¡Pato Aylwin se murió! (oho)
¡Lo celebro sin temor!
¡Pato Aylwin se murió! (oho)
¡Mejor tarde que jamás!
¡Pato Aylwin se murió! (oho)
¡El culiao se va a callar!

No vengái con falso duelo, si mataba sin piedad
si en la medí’a ‘e lo posible, fue dejando la cagá,
ni vengái con democracia – la dictadura aún está,
y estando así la cosas…¡menos mal que se murió!

(CORO)

Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos
Chile, va quedando uno menos

Adnan Latif

El que muera en los campos, muere asesinado.
¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

A continuación se reproduce mi traducción al castellano de la carta del secuestrado suicidado del campo de Guantánamo, Adnan Latif, que se suicidó cuando el gobierno estadunidense había pasado 1 año negándose a cumplir el recurso de amparo otorgado por la jurisdicción de dicho país. Esta es la realidad del arquipiélago de campos de concentración y centros de tortura en plena época de “cambio” y “esperanza”.

Aquí en EEUU no habrá lágrimas por Adnan Latif. No habrá velatones ni funas a los que lo llevaron él y a tantos otros secuestrados, a morir de esa manera, porque aunque la mayoría de la población detesta la tortura, aquí nadie tiene amigos torturados ni familiares torturados. Las víctimas de este arquipiélago de la muerte en vida, son puros extranjeros con nombres que la gente de acá a duras penas sabe pronunciar, de lugares que ni pueden ubicar en el mapa. Así que la tortura y la muerte de estos campos permanece una abstracción académica, una cuestión moral sin interés personal. Y de esa manera se ratifica la impunidad brindada por el estado a los verdugos y torturadores. (más…)